lunes, 28 de mayo de 2012

Cuando te pido que escuches




“Cuando te pido que escuches
y te pones a darme consejos,
no estás haciendo lo que te pido.

Cuando te pido que me escuches
y te pones a decirme por qué no debería sentirme de ese modo,
estás hiriendo mis sentimientos.

Cuando te pido que me escuches
y te parece que debes hacer algo para solucionar mi problema,
me has fallado, por extraño que parezca.

¡Escucha!
Sólo pedía que escucharas;
 no que hablaras o hicieras algo,
sólo oírme…

Puedo valerme por mi mismo,
no estoy indefenso.

Cuando haces algo por mí
que puedo y necesito hacer yo mismo,
 incrementas mi temor y mi
sensación de ineptitud.

Pero cuando aceptas como cierto
que me siento como me siento,
por muy irracional que resulte,
puedo dejar de intentar convencerte
 y pasar a la cuestión de comprender
 qué se esconde detrás de
esa sensación irracional.

Y, cuando eso está claro,
 las respuestas resultan obvias
y no necesito consejos”


 
Ralph Roughton

Rasgos del pensador positivo


En el libro "El Poder del Pensamiento Positivo en las Empresas" Scott W. Ventrella nos habla de los diez rasgos del pensador positivo. Tras leer la breve descripción de cada una de éstos, reflexiona cuantos de ellos estás poniendo en práctica en tu dia a dia. Y planteate si podrias desarrollar alguno de ellos.

- Optimismo: Creer y esperar resultados positivos, incluso en momentos de dificultad retos o crisis.

- Entusiasmo: Tener altos niveles de interés, energía positiva, pasión o motivación personal.

- Creencia: Creer en uno mismo, en los demás y/o en un poder espiritual superior que nos sirva de apoyo y guía en momentos de necesidad.

- Integridad: Tener un compromiso personal con la honestidad, la franqueza y la justicia. Vivir de acuerdo con sus propias normas y defenderlas.

- Valor: Estar dispuesto a asumir riesgos y superar temores, incluso cuando el resultado es incierto.

- Confianza: Estar personalmente seguro de sus propias habilidades, capacidades y potencial.

- Determinación: Perseguir incansablemente una meta, un propósito o una causa.

- Paciencia: Estar dispuesto a esperar el momento oportuno, la disponibilidad correcta o resultados de uno mismo y de otros.

- Calma: Mantener la serenidad y procurar equilibrar la vida cotidiana frente a las dificultades, los desafíos o las crisis; tomarse el tiempo necesario para reflexionar y pensar.

- Enfoque. tener la atención dirigida mediante el establecimiento de metas y prioridades.

domingo, 8 de enero de 2012

La gente que me gusta



Me gusta la gente que vibra,
que no hay que empujarla,
que no hay que decirle que haga las cosas,
sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.


Me gusta la gente con capacidad para medir
las consecuencias de sus acciones,
la gente que no deja las soluciones al azar.


Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma,
pero que no pierda de vista que somos humanos
y nos podemos equivocar.


Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo entre amigos,
produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca,
capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables
a las decisiones de un jefe.

Me gusta la gente de criterio,
la que no traga entero,
la que no se avergüenza de reconocer
que no sabe algo o que se equivocó.

Me gusta la gente que, al aceptar sus errores,
se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente,
a éstos les llamo mis amigos.

Me gusta la gente fiel y persistente,
que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.


Con gente como ésa, me comprometo a lo que sea,
ya que con haber tenido esa gente a mi lado
me doy por bien retribuído.



MARIO BENEDETTI -

domingo, 13 de noviembre de 2011

¿POR QUÉ USAMOS EL MIEDO?

La desilusión de los jovenes con la politica

CARTA DE UNA MADRE A SU HIJO ADOLESCENTE




“¡Para las siguientes elecciones, voto!”. Eso es lo que dices a tus 18 años, lleno de ilusión porque, por fin, podrás opinar. Lo malo es que tu voto será de castigo, (“Para que no salga...”), no de convencimiento (“Quiero que gane...”).



Yo recuerdo la primera vez que voté. Me sentía importante: tenía la oportunidad de participar, de decidir. Me gustaba escuchar a los políticos, aunque no coincidiese con ellos. Los consideraba gente con capacidad, preparados para desempeñar su tarea, manejaban un vocabulario amplio y siempre ajustado a lo que querían decir o transmitir.


En general, poseían sentido de la responsabilidad, eran cautelosos u osados y tenían una visión amplia de la realidad; no sólo importaba lo inmediato, sino, y sobre todo, lo que significaría para el futuro. O así lo sentía yo.



Hoy la sensación es otra y, si escuchamos a nuestro alrededor, podemos percibir el descontento, el desaliento. Reconocemos que los políticos son necesarios, pero, a menudo, creemos que no son los idóneos. Ya no disfrutamos con sus debates, agresivos, pobres en ideas, sin propuestas, cuyo eje es el insulto, la descalificación personal.



Tenemos la impresión de que mienten, de que luchan o se despellejan por su propio interés, no por el de todos, y de que improvisan y toman decisiones sin control, sin sopesar las consecuencias lo suficiente.



Actúan, después piensan. Nos están fallando. La sociedad se contagia de sus malos modos, de su pobreza intelectualy padece sus múltiples reformas,de tal manera que, poco a poco, lo esencial se olvida: la educación, el reconocimiento del esfuerzo y del trabajo como bien común, el respeto a los semejantes y a los diferentes, el valor de la palabra...



Ojalá tú, hijo, y muchos otros como tú, cuando ejerzáis vuestro derecho a votar, lo hagáis seguros de que vale la pena apoyar al que habéis elegido, por su trabajo, por su preparación, por su capacidad para ilusionaros y por su dedicación para llevar a cabo un proyecto en el que cree y por el que merece ese voto.




Que sea un voto meditado, y convencido, y confiado. Que la política sea tan transparente como la urna donde lo has depositado.




M.L.R

(A Coruña)













domingo, 16 de octubre de 2011

Mis 41 Razones para ser Feliz

Quiero compartir con tod@s vosotr@s este ejercicio que comienza describiendo "los 40 principales" motivos para ser feliz. La 41 es invariable, éste siempre tiene que estar, el resto son personales e individualmente excogidos por cada uno de vosotros. He de decir que pensaba que no iba a poder escribir tantas razones pero, cuando me he puesto, se me ha quedado corta la cifra de 40. La clave está es pensar en las pequeñas cosas.








Esta es mi lista. Si quieres TU puedes hacer la tuya.




1. Levantarme cada mañana y ver que hay un nuevo día esperándome para disfrutarlo.
2. Ver que mi familia está sana y disfruta de la vida
3. Asomarme a la ventana y ver el sol (ahora que estoy en Londres cada vez que ocurre esto es una alegría)
4. Ver felices a los que me rodean (amigos y compañeros de trabajo)
5. Disfrutar de mi sobrina, que crece feliz y sana
6. Sentir que la vida me apoya en todo lo que hago y deseo
7. Encender mi ordenador y ver que mis amigos siguen acordándose de mi
8. Abrazar a alguien y sentir ese buen feeling, que desearías no separarte nunca de esos brazos que te rodean.
9. Estar viviendo en una ciudad como es Londres puntera en el mundo y llena de oportunidades que no tengo que desaprovechar.

10. Poder ayudar a los demás en lo que necesiten
11. Viajar, aunque sea con mi imaginación
12. Disfrutar de mi trabajo y de mis compañeros
13. Escuchar una buena canción mientras dejo volar mi imaginación.
14. Recordar cuando estoy en la playa relajándome y viendo las olas del mar que vienen y van.
15. Saber que en algún momento volveré a mi tierra para quedarme allí para siempre.
16. Dar gracias cada día por todo lo bueno que me pasa.
17. Saber que todo lo "malo" que me ocurre es el preludio de algo MEJOR y simplemente es porque por algún motivo, tengo que aprender una lección que me ayudará a progresar.
18. Sentirme cada día que pasa mas satisfecho con mi vida, ya que esta es la vida que he elegido
19. Saber que el mundo es muy grande y que las posibilidades son infinitas.
20. Una niña en el supermercado que cuando le saco la lengua, jeje, le comenta a su madre al oido “ese señor me ha sacado la lengua”, pero luego ve mi buena intención y me responde con una bonita sonrisa. Luego se marcha diciéndome adiós con la mano. Que linda.
21. Leer en los ojos de alguien lo bonita que es la vida.
22. Comentar las virtudes de alguien y que éste se sienta orgulloso de que los demás lo apreciamos tal y como es.
23. Cederle el asiento a una persona anciana en el metro y que ésta te lo agradezca con un “thank you, my love”.
24. Que mis amigos hayan estado en los grandes momentos de mi vida, tanto en las ocasiones felices como en las tristes,
25. Enamorarme y que se enamoren de mi
26. Un plato exquisito donde remojas con pan hasta que el plato queda limpio.
27. Ver la estampa tan bonita que tiene Londres por la noche.
28. Que mi sobrina corra a darme un abrazo y un beso cuando me recibe en el aeropuerto dándome una sorpresa.
29. Hacerse el muerto en el mar y dejarse llevar por la corriente
30. Compartir momentos de complicidad y risas con amig@s de esas que al dia siguiente tienes hasta agujetas de tantas carcajadas que has soltado.
31. Quedarme en casa una tarde de domingo, disfrutando de una buena sesión de cine.
32. El olor a tierra, la primavera en el campo, el sol y los sonidos de la naturaleza
33. Besar a alguien que no se espera. Que me bese alguien que no me espero.
34. Que mi móvil suene con una llamada o mensaje de alguien a quien quiero.
35. Poder ayudar a los demás a sentirse mejor aunque no los conozca
36. Escribir y compartir mis pensamientos con los demás
37. Esperar con esperanza el nacimiento de mi sobrino. Tengo ganas de ver como crece y ayudarle en los primeros años de su vida.

38. Ver una puesta de sol en buena compañía
39. Bailar hasta agotarme, reírme con los chistes malos, disfrutar de cada instante de mi vida
40. Mirarme al espejo y ver que mis ojos reflejan alegría
41. SABER QUE TENGO TODAS Y CADA UNA DE LAS 40 RAZONES ANTERIORES Y MUCHAS MAS PARA SER FELIZ.







De todas éstas voy a elegir las 10 mejores, el "Top Ten", las cuales leeré cada día al levantarme y al acostarme durante al menos 15 días.





Con esto estaré focalizado en aquellas cosas que me hacen feliz y no en aquellas que me quitan energía y hacen que esté triste.



¿Me acompañas en mi reto del mes?



¿HACES TU LISTA Y NOS CONTAMOS EN 15 DÍAS?

¿Prestigio/reconocimiento o humanidad/solidaridad? ¿TU QUE ELIGES?

domingo, 18 de septiembre de 2011

Educación emocional niños

Les enseñamos a montar en bicicleta y a comer con cubiertos... Nos preocupamos por su destreza matemática y su nivel de inglés... ¿Y de sus emociones? ¿Nos ocupamos de que los niños distingan si están tristes o enfadados, de que puedan expresar su rabia o su rechazo sin dañar a otros?.





La profesora de Psicología del Desarrollo de la Uned Purificación Sierra dice que “los padres nos preocupamos como nunca de que nuestros hijos estén preparados para una sociedad competitiva: controlamos que el sistema educativo les proporcione un buen desarrollo cognitivo y los apuntamos a todo tipo de extraescolares y de actividades complementarias para conseguir que los niños sean más inteligentes, más eficaces; en cambio, damos muy poca importancia a su aprendizaje emocional y este es fundamental, porque sin equilibrio emocional nuestro hijo no será feliz, ni le veremos triunfar en su vida, por muy preparado que esté”.



Esta reflexión resume bien el sentir de muchos psicólogos, pedagogos, maestros y educadores en general, que con frecuencia expresan su inquietud por la escasa atención que se presta en muchas familias a la educación emocional de los niños.




Cabría pensar que las emociones se aprenden solas, a fuerza de sentirlas, pero parece que no siempre es así, y que el equilibrio emocional requiere algunas enseñanzas y, sobre todo, mucho entrenamiento. “El conocimiento de las emociones se aprende a través de las experiencias de la vida: si hay una tormenta o siente una amenaza, el niño tiene miedo; si sufre una pérdida, está triste; pero cada uno reacciona emocionalmente de forma distinta, porque no nos emociona lo que ocurre sino cómo interpretamos lo que ocurre”, explica Antonio Vallés, profesor de Psicología de la Salud de la Universidad de Alicante y autor de La inteligencia emocional de los hijos. Y es en esa interpretación de lo que ocurre, de lo que sentimos y de cómo reaccionamos ante ello en la que los padres tienen mucho que hacer con miras a la formación emocional de sus hijos. "A medida que los niños van desarrollando las emociones no saben lo que les pasa; pueden aprenderlo de forma natural, por experiencia, pero también podemos ayudarles y alentar ese desarrollo etiquetando sus emociones, enseñándoles a distinguir cuando están enfadados de cuando están tristes; y está demostrado que si los padres ayudan, los niños se relacionan mejor y entienden mejor lo que les pasa", asegura Purificación Sierra.




Etiquetar los sentimientos Porque el primer paso en el aprendizaje emocional es lo que los expertos llaman conciencia emocional: saber identificar las emociones en uno mismo y en los demás y ser capaz de expresar lo que se está sintiendo con palabras. Y eso, en el caso de los niños, significa enseñarles a comprender qué emociones tienen en cada situación, si son adecuadas para relacionarse con los demás y para sentirse bien, pero también dotarlos de vocabulario suficiente para expresarlas. Las seis emociones básicas, que se reconocen fácilmente por su expresión facial –alegría, tristeza, miedo, enfado, sorpresa e ira–, han de ir completándose, a medida que los niños crecen, con otras etiquetas emocionales que permitan definir con exactitud qué emoción, sentimiento o estado de ánimo tienen. Felicidad, satisfacción, optimismo, tranquilidad, calma, buen humor, euforia o júbilo pueden permitir expresar diferentes grados y percepciones de la alegría; como molestia, irritación, celos o furia pueden expresar enfado; o preocupación, temor, nerviosismo, horror y pánico pueden servir para concretar el miedo.

Y no menos importante que enseñar a los hijos a poner nombre a lo que sienten es dejarles que lo expresen, que en casa puedan llorar si están tristes o contar que alguien les cae mal sin que se les censure y sin que se reste importancia a aquello que les pasa. “Si se sienten incomprendidos, si les decimos que no pasa nada, que lo que les ocurre es una tontería, no lo expresarán más”, advierte Sierra.



Controlar y socializar las emociones Pero que no haya que censurar al niño porque está enfadado o triste, que no haya que negar las emociones, no quiere decir que haya que dejar que las exprese de cualquier manera. “No se trata de decir al niño que expresa su ira dando una patada que no tiene que enfadarse; hay que explicarle, cuando se calme, que enfadarse es normal, que nos pasa a todos, pero que ha de controlar su impulsividad y buscar otras vías de expresar su rabia sin dañar a otros”, afirman los expertos consultados. Expresar el enfado de manera inteligente y socialmente adecuada exige controlar las rabietas y respuestas agresivas sustituyéndolas por conductas verbales que expresen el estado de ánimo pero sin alterarse demasiado y respetando a los demás; las respuestas de miedo y enfado deben regularse mediante la relajación, la respiración y el cambio de pensamiento; si aprendemos a relajarnos, a darnos cuenta de cuándo empezamos a enfadar nos o a asustarnos y respiramos profundamente, nos autohablamos (debo tranquilizarme, es mejor que me calme, etcétera), estamos gobernando nuestras emociones y evitaremos que nos alteren y descontrolen”.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El Helecho y el Bambú

Dedicado a Lorena







Un día decidí darme por vencido…renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida. Fui al bosque para tener una última charla con Dios. 'Dios', le dije. ¿Podrías darme una buena razón para no darme por vencido?'

Su respuesta me sorprendió…'-Mira a tu alrededor', Él dijo.

'Ves el helecho y el bambú?' - 'Sí', respondí. 'Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz. Les di agua.

El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú. En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú.

-Pero no renuncié al bambú.' Dijo Él.'En el tercer año, aun nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié' me dijo.

'En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú.'No renuncié' dijo.

'Luego en el quinto año un pequeño brote salió de la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante.

Pero sólo 6 meses después el bambú creció a más de 100 pies de altura (20mts). Se había pasado cinco años echando raíces. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.

'No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar'.

Él me dijo.

'¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?'. 'No renunciaría al bambú. Nunca renunciaría a ti. 'No te compares con otros' me dijo.

'El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos eran necesarios y hacían del bosque un lugar hermoso'.

'Tu tiempo vendrá' Dios me dijo. '¡Crecerás muy alto!'

'¿Qué tan alto debo crecer?' pregunté. '¿Qué tan alto crecerá el bambú?' me preguntó en respuesta . '¿Tan alto como pueda?' Indagué.

Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida. Continúa…

La felicidad te mantiene Dulce. Los intentos te mantienen Fuerte. Las penas te mantienen Humano. Las caídas te mantienen Humilde. El éxito te mantiene Brillante. Pero sólo Dios te mantiene Caminando...

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes... quizá sólo estés echando raíces...

lunes, 29 de agosto de 2011

RECORDATORIO:Yo me merezco ser feliz







Yo me merezco todo lo bueno, no algo, o un poquito, sino TODO lo bueno.
Ahora disuelvo cualquier pensamiento negativo o restrictivo.


Me libero y disuelvo todas las limitaciones del pasado.

No me ata ningún miedo ni limitación de la sociedad en la que vivo.


Ya no me identifico con ningún tipo de limitación.
En mi mente tengo libertad absoluta.
Ahora entro a un nuevo espacio en la conciencia, en donde me veo de forma diferente.



Estoy creando nuevos pensamientos acerca de mi ser y de mi vida.

Mi nueva forma de pensar se convierte en nuevas experiencias.

Ahora sé y afirmo que formo una unidad con el Próspero Poder del Universo.

Y por lo tanto recibo multitud de bienes.

La totalidad de las posibilidades está ante mi.



Merezco la vida, una vida buena.
Merezco el amor, abundante amor.
Merezco la salud.
Merezco vivir cómodamente y prosperar.
Merezco la alegría y la felicidad.
Merezco la libertad, la libertad de ser todo lo que puedo ser.
Merezco muchas cosas más que todo eso: merezco todo lo bueno.



El Universo está más que dispuesto a manifestar mis nuevas creencias y yo acepto la abundancia de esta vida con alegría, placer y gratitud. Porque me lo merezco, lo acepto y sé que es verdad. Así Es. Gracias Amado Universo.

Louise Hay

domingo, 14 de agosto de 2011

Vivir el DIA a DIA






“Hay dos días en cada semana de los que no deberíamos preocuparnos;

dos días que no deben causarnos temor ni recelos.



Uno de estos días es AYER,

con sus engaños e inquietudes, sus errores y penalidades.


AYER pasó para siempre de nuestro control.

Todo el dinero del mundo no volverá a traernos AYER.
No podremos anular cualquier cosa que hicimos
ni volvernos atrás de cualquier palabra que pronunciemos.

AYER pasó para siempre.



El otro día que no debe preocuparnos es MAÑANA,

con sus posibles adversidades, sus cargas, sus muchas promesas

y escasos cumplimientos.


MAÑANA no cabe duda de que saldrá el sol,

resplandeciente o cubierto de nubes, pero saldrá.

Hasta que salga, no tenemos ningún punto de apoyo en MAÑANA,

pues no ha nacido todavía.




Sólo nos queda por tanto un día: HOY.
Cualquier hombre puede librar únicamente las batallas de un día.

Sólo cuando unimos las preocupaciones de esas dos horribles eternidades:


AYER y MAÑANA, es cuando sufrimos un descalabro.
No es la experiencia de HOY, con todo lo que pueda deparar,

lo que conduce al hombre a la locura;

es el remordimiento y la amargura por algo que pasó AYER

y el miedo a lo que MAÑANA pueda traer.



Vivamos por tanto sólo DÍA a DÍA”

domingo, 7 de agosto de 2011

ADVERTENCIA: Leer relatos mejora seriamente tu salud mental

Resulta bastante misterioso el hecho de que, aun cuando el corazón humano ansía la Verdad, pues sólo en ella encuentra liberación y deleite, la primera reacción de los seres humanos ante la Verdad sea una reacción de hostilidad y de recelo.

Por eso los Maestros espirituales de la humanidad, como Buda y Jesús, idearon un recurso para eludir la oposición de sus oyentes: el relato. Ellos sabían que las palabras más cautivadoras que posee el lenguaje son: “Érase una vez...”.

Y sabían también que es frecuente oponerse a una verdad, pero que es imposible resistirse a un relato. Vyasa, el autor del “Mahabharata”, dice que, si escuchas con atención un relato, nunca volverás a ser el mismo, porque el relato se introducirá en tu corazón y, como si fuera un gusano, acabará royendo todos los obstáculos que se oponen a lo divino.


Aunque leas por puro entretenimiento los relatos que figuran en este blog, no hay ninguna garantía de que alguno de ellos no acabe deshaciendo tus defensas en un momento dado y explote cuando menos lo esperes.


¡Estás avisado!






Si eres lo bastante temerario como para buscar la iluminación, te propongo una actividad para ello:



(A).- Escoge un relato, uno de los muchos que puedes encontrar en este blog, y llévalo en tu mente durante el día, de modo que puedas meditar en él en los momentos de ocio. Ello te permitirá ir “trabajando” tu subconsciente, y se te revelará su sentido oculto. Te sorprenderá comprobar cómo te viene, de un modo absolutamente inesperado, justamente cuando necesitas que te ilumine un acontecimiento o una situación y te proporcione perspicacia y bienestar interior. Será entonces cuando comprenderás que, al “exponerte” a estos relatos, estás asistiendo a un Curso de iluminación para el que no necesitas más “guru” que tú mismo.



(B).- Dado que cada uno de estos relatos es una revelación de la Verdad, y dado que la Verdad con “V” mayúscula significa la verdad acerca de ti, cerciórate de que, cada vez que leas un relato, estás buscando resueltamente un más profundo conocimiento de ti mismo. Se trata de que lo leas como si leyeras un libro de medicina -tratando de averiguar si padeces alguno de los síntomas que en él se describen-, no como si leyeras un libro de psicología -aplicando a todos, menos a ti mismo, las distintas rarezas y neuropatías-. Si cedes a la tentación de imaginarte a los demás, los relatos te harán daño.







El Mullah Nasrudin sentía un amor tan apasionado por la verdad que viajaba a los más remotos lugares en busca de expertos en el Corán, y no tenía ningún reparo en enzarzarse en discusiones acerca de las verdades de su fe con los infieles con quienes se topaba en el bazar.



Un día, su mujer le recriminó lo mal que la trataba... ¡y descubrió que su marido no tenía el menor interés en aquella clase de Verdad!



Y, sin embargo, es ésta la única clase de verdad que importa. De hecho, nuestro mundo sería muy diferente si aquellos de nosotros que somos expertos o ideólogos, ya sea en lo religioso o en lo secular, sintiéramos por el auto-conocimiento la misma pasión que manifestamos por nuestras teorías y dogmas.

“¡Excelente sermón!”, le dijo el feligrés al predicador mientras le estrechaba la mano. “Todo cuanto ha dicho le viene como anillo al dedo a más de uno que yo conozco...”.








¿Lo ves?

domingo, 31 de julio de 2011

Importancia de la comunicacion positiva

EL SABIO Y EL REY



Un Rey soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño.

-¡Qué desgracia mi señor! - exclamó el Sabio - Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra majestad.
-¡Qué insolencia! - gritó el Rey enfurecido - ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!

Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.
Más tarde ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado.

Este, después de escuchar al Rey con atención, le dijo:

¡Excelso señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes.

Se iluminó el semblante del Rey con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro.




Cuando éste salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:
¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer Sabio. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.


-Recuerda bien amigo mío - respondió el segundo Sabio - que todo depende de la forma en el decir... uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse.


De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, mas la forma con que debe ser comunicada es lo que provoca en algunos casos, grandes problemas.



La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado.



La forma de decir las cosas puede cambiar el ánimo y disposición de quienes te escuchan.

domingo, 17 de julio de 2011

Instantes

Dejando a un lado el debate de si el autor de estas lineas fue Jorge Luis Borges o en realidad fue Nadine Stair, quería compartir con vosotros estas palabras que puede que nos hagan reflexionar un poco. Espero que tengais una tarde de domingo excelente leyendo estas inspiradoras palabras.


Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho, tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás
trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo










If I Had My Life to Live Over



I'd dare to make more mistakes next time.

I'd relax, I would limber up.

I would be sillier than I have been this trip.

I would take fewer things seriously.

I would take more chances.

I would climb more mountains and swim more rivers.

I would eat more ice cream and less beans.

I would perhaps have more actual troubles, but I'd have fewer imaginary ones.
You see, I'm one of those people who live sensibly and sanely, hour after hour, day after day.

Oh, I've had my moments, and if I had to do it over again, I'd have more of them.

In fact, I'd try to have nothing else.

Just moments, one after another, instead of living so many years ahead of each day.

I've been one of those persons who never goes anywhere without a thermometer, a hot water bottle, a raincoat and a parachute.

If I had to do it again,

I would travel lighter than I have.
If I had my life to live over,

I would start barefoot earlier in the spring and stay that way later in the fall.

I would go to more dances.

I would ride more merry-go-rounds.

I would pick more daisies.

Nadine Stair
85 years old
Louisville, Kentucky

domingo, 10 de julio de 2011

¿QUIERES SER FELIZ O TENER RAZÓN?


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domingo, 15 de mayo de 2011

En busca de la FELICIDAD



Hace unas semanas hicieron en televisión una magnifica película llamada "En busca de la felicidad" donde Will Smith hace un estupendo papel. Lo que quería destacar de esta pelicula, además de su sugerente título y que es recomendable verla al menos una vez al año, me quedo con algunas de las frases que me resultaron muy inspiradoras. Espero te gusten:


“Lo único que puedo decirles a ustedes es que si me hacen una pregunta y no sé la respuesta, les diré directamente que no sé la respuesta, pero también buscaré la forma de encontrarla, y cuando la tenga, se la daré.”



"Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo, ni siquiera yo. Si tienes un sueño, ve a por él, la gente que no lo consiguió te dirá que no lo lograrás, pero si tienes un sueño, persíguelo y punto. ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos"


"En ese momento empecé a pensar en Thomas Jefferson y en la Declaración de la Independencia. Nuestro derecho a tener “vida y libertad” y a “buscar la felicidad”. y recuerdo que pensé ¿cómo se le ocurrió poner la parte de la búsqueda? Quizás la felicidad es algo que solo se busca y tal vez nunca la podamos obtener hagamos lo que hagamos. ¿cómo supo eso?"



Por todo ello, si se desea la FELICIDAD quizá no vengan mal contemplar algunas reglas de oro:



1. La felicidad es un bien personal: Podemos entrenarnos para encontrarla y aumentarla.


2. La felicidad está en nuestras manos, o mejor, en nuestro cerebro: La felicidad está en el cerebro, no en el estómago ni en el corazón ni en la sexualidad. Podemos conocer sus mecanismos para hacerla más inteligente y duradera de lo normal.



3. El cerebro se estructura por la genética y la cultura: Ambos elementos son indispensables: creencias, prejuicios, amores, hostilidades… se inculcan en los cerebros infantiles sin su conocimiento y sin su consentimiento. Es clave la responsabilidad de los padres.


4. Descubre lo esencial para la felicidad: La salud, el dinero, el amor, el poder, el prestigio social ayudan a la felicidad, pero no son lo esencial. Lo más importante es la educación pues establece la reactividad personal que es la que interpreta la información sensorial que se recibe.

5. Aprende a apreciar la felicidad: Puede haber cursos para apreciar la felicidad desde niños: potenciar la activación de las zonas del sistema límbico cerebral que participan en la sensación de felicidad y disminuir la interpretación desagradable de la realidad ambiental.

6. Emplea el psicostato de felicidad personal: Es difícil ser feliz en el mundo actual, lleno de problemas. Por eso conviene ajustar y regular el psicostato, ese termostato de la sensibilidad para apreciar lo bueno y tener una menor reactividad ante lo malo. Se regula mediante la cultura, la educación y el entrenamiento.


7. Aprecia la presencia de momentos felices: Que no se pierdan en la rutina diaria. Toma la adversidad con sólo dos dedos; recibe la felicidad con las manos abiertas.

8. Aprende a gestionar los conflictos: En momentos de tensión con los demás, elige la respuesta de conducta más eficaz. No aceptes la manipulación emocional del adversario, ni su estrategia, ni su hostilidad. Mantente estable para responder con violencia o con calma

9. Busca la satisfacción emocional e intelectual de la obra realizada: La felicidad no se consigue con drogas ni con respuestas instintivas. Mantén un equilibrio entre instintos e intelecto, entre la mecanización civilizada y los goces mentales.


10. Une desde el presente, el pasado y el futuro: Goza del momento presente desde los recuerdos del pasado y las expectativas del futuro. Nuestras ideas y realizaciones perdurarán en el futuro



Aunque no te ocupes de política, ella se ocupará de ti








REGENERAR LA POLÍTICA -Pedro Miguel Lamet-



“¡Cómo está la política!” comentaba el sereno gallego de La verbena de la Paloma, para dar “otra vuelta a la manzana”. Los problemas de la cosa pública y la vida política son tan antiguos como el ser humano y la historia se repite. Ya en la vieja Grecia para los sofistas la política era el arte de poder persuadir mediante la palabra. Persuadir no significa tener la verdad, sino poner la palabra al servicio de unos intereses y así concebir las leyes como convencionalismos, que los hombres adoptaban para vivir en sociedad de manera diferente a como lo hacen los animales y en donde el más fuerte se aprovecha del más débil.


Hoy el hombre de la calle comienza a descubrir que la mayor parte de los políticos no son sino sofistas disfrazados. Dicen buscar el bien común, pero pronto se les cae la careta y la gente se da cuenta de que se limitan a llenarse la boca de palabras que ocultan el propio interés o el del partido, caiga quien caiga.




Sócrates se preocupó por la búsqueda del fin o propósito del hombre, en encontrar el objeto del ser humano, que si bien no definió, viene a ser el de hacer posible que el hombre viva en sociedad.


La política viene a ser pues la actividad social y práctica cuyo objeto es la búsqueda del bien común de los integrantes de una comunidad. Por lo tanto, es el bien común el principio y fin ético de la política. Y será bueno todo aquello que beneficie, acreciente o promueva el bien común. Será en cambio malo para la política lo que se oriente a perjudicarlo, disuadirlo, disminuirlo, desvirtuarlo.




Esto parece obvio, pero la gran pregunta de siempre es cuál es ese bien común. La respuesta de los politólogos es clara: un bienestar general, que se logra por medio de una auténtica justicia social, cuya finalidad no es otra que alcanzar una adecuada distribución de la riqueza entre todos los grupos sociales.


Para ello hace falta la presencia de un Estado capaz de generar ese equilibrio. Un Estado que no elimine la responsabilidad de las personas, de las comunidades y de las organizaciones intermedias. Un Estado que no convierta a los ciudadanos en marionetas o peleles, y en amordazadas servidoras a las comunidades y organizaciones intermedias, puesto que todo el mundo sabe que el exceso de intervención estatal ha sido algo nefasto para las sociedades civiles.


Pero tampoco es bueno un Estado del todo ausente, que deje la suerte de sus habitantes al juego de la oferta y demanda. Ni un Estado indiferente a los problemas sociales. El Estado debe intervenir para asegurar el mínimo de bienestar para todos. Sin demagogias pero con eficacia. La mezcla de libertad y justa intervención genera hoy día la tensión entre modelos liberales y socialistas. Por ello, todo Estado se desnaturaliza, es decir, pierde su esencia, cuando se corrompe y desvirtúa transformándose al provecho de unos pocos.


Según Aristóteles hay tiranía, oligarquía o demagogia cuando un tirano, una minoría o una mayoría gobiernan para sí mismos. Estas serían las formas desnaturalizadas.


Por consiguiente, factores que conducen a la desnaturalización del Estado, a su proceder éticamente negativo, inmoral, ilegítimo e ilegal son principalmente el economicismo, la tentación del poder absoluto y la pérdida de un orden político.

Hoy la política se ha convertido en un fenómeno global dependiente del dinero. La posesión de éste engendra poder absoluto, por lo que unos países ricos o sus multinacionales detentan el gobierno del mundo y los pobres no pintan nada. En esta situación todo se derrumba, no hay orden ni justicia.


¿Existe alguna solución?


Aunque parezca utópica, no hay otra que volver a la conciencia moral, a la virtud en un sentido amplio; a la rectitud de su conducta, que se traduce en ética personal y colectiva. Krause, filósofo de gran influencia sobre la doctrina radical, sostenía que la ley moral lleva implícita la libertad y el orden, siendo su máxima de conducta más difundida la siguiente:


“Haz el bien por el bien mismo”.

Es necesario pues encontrar políticos con ideales. ¿Que la política es siempre sucia y lo mejor es huir de ella, como dice la gente? Para éstos es aplicable el dicho: “Aunque no te ocupes de política, ella se ocupará de ti”. No podemos sustraernos de ella, porque condiciona nuestra vida desde la comida a la familia, pasando por la casa y el trabajo. Decía Moravia que “curiosamente los votantes no se sienten responsables del fracaso del gobierno que han votado”. Por eso la regeneración política es una tarea que nos atañe a todos y, al final, tenemos los gobernantes y representantes que nos merecemos.

domingo, 8 de mayo de 2011

Exhibicionismo Psicológico







"Apuntes para una patología del exhibicionismo psicológico"
Por Alejandro Rocamora Bonilla

Todos los días la televisión, la ‘prensa rosa’ y algunos programas de radio ponen de manifiesto con que facilidad se quebranta la barrera de la intimidad del famoso o famosillo. ¿Cuáles son las ra­zones que conducen a este comportamiento? Por otra parte, aun­que es cierto que el ser humano necesita compartir los proyectos, logros y temores para de esta manera disminuir el sufrimiento, no podemos olvidar que existen diferentes niveles de comunica­ción y que cada uno pretende un objetivo: desahogo, catarsis, curación, compartir o simplemente exhibirse ante los demás. No todas esas formas de comunicación, pues, tienen la misma finali­dad ni todas provocan el mismo bienestar. Veámoslo

El vocablo “intimidad” deriva del término latino “intimus”, que hace referencia a lo más interno del hombre, a sus cualidades más personales y a sus sentimientos más profundos, a veces inconfe­sables por vergüenza o pudor. Por esto considera­mos íntimo (“un amigo íntimo”) a la persona que le podemos abrir nuestro corazón sin tapujos.

También tenemos que distinguir entre intimidad y secretos. Mientras que la intimidad hace referen­cia a lo más nuclear del individuo, el secreto pue­de referirse a cualquier acontecimiento exterior a la persona: por ejemplo, lo que hice este fin de se­mana o lo que me dijo un amigo sobre él o sobre una tercera persona. El secreto, pues, es más ob­jetivo e impersonal y no afecta a la esencia mis­ma del sujeto. Se tienen secretos, pero se respeta la intimidad. Es decir, la intimidad no se centra en ocultar “algo” sino en salvaguardar la propia esen­cia del yo y en no perder el control de los propios sentimientos. La intimidad es algo más que no dar información de sí mismo, implica más bien la posi­bilidad de gestionar nuestro mundo interior.

La esencia misma de la relación con el otro se mueve en este doble movimiento de revelarse/ ocultarse. No podemos ser totalmente trasparen­tes, pero tampoco excesivamente opacos a los estímulos de los demás. La relación interpersonal para que sea adecuada debe intentar encontrarse equidistante de esos dos extremos: el exhibicionismo psicológico y el aislamiento egoísta.

El poder curativo de la palabra
Freud puso el énfasis en el poder de la palabra, en la comunicación, como forma para llegar a un equilibrio que favorezca la salud psíquica del in­dividuo. Su pensamiento queda reflejado en esta frase: “La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas”. La curación a través de la palabra, podríamos sintetizar, fue el legado que nos dejó el padre del psicoanálisis.

El ser humano al poner palabras a sus sufrimien­tos tiene la posibilidad de comprenderlos y rede­finir su postura ante los hechos más dramáticos. Además, también es una forma de reconocer los propios recursos para superar cualquier conflicto psíquico. La palabra, pues, tiene un poder curati­vo siempre y cuando encuentre un interlocutor vá­lido y el espacio adecuado para poder proclamar­se. Es decir, la palabra cobra todo su valor en la interrelación con el otro, pues en esa intercomu­nicación podemos reelaborar nuestra experiencia y encontrar las pistas de solución. No es hablar como ante un espejo, sin posibilidad de respuesta, sino ante un ser humano, que transmite afecto y cariño, pero también otra perspectiva del proble­ma. Por el contrario, el aislamiento, la dificultad de interacción con el otro, lleva a la persona a un es­piral de silencio que incapacita para ser feliz.

No obstante, en este proceso de “curación” a tra­vés de la palabra, podemos descubrir diferen­tes niveles de comunicación: desde la “charla de café”, pasando por el exhibicionismo psicológico, a la “escucha terapéutica.




















NIVEL - FORMA DE EXPRESIÓN -RAZONES





I- Encuentros breves (ascensor) -->Romper el hielo
II- Charla de café --> Pasar el rato
III- Exhibicionismo psicológico --> Necesidad de ser mirado
IV- Relación terapéutica -->Provocar el cambio
V- Comunicación “núcleo a núcleo” --> Compartir la intimidad







De la “charla de café”…
Todos los eruditos en la materia están de acuerdo en describir que el nivel más superficial de comu­nicación se produce en lugares donde la proximi­dad física es significativa y donde no hay ningu­na relación personal por lo puntual que es el en­cuentro y en muchas ocasiones sin posibilidad de poderse repetir. Ejemplos de estas relaciones se producen todos los días en los ascensores, en la frutería de la esquina o en la espera de una con­sulta médica. En todas esas ocasiones lo más so­corrido es hablar del tiempo, como forma de rom­per el hielo. Son encuentros sin historia y finali­zan cuando damos por terminada nuestra gestión o espera. No dejan huella ni tampoco nos produ­ce ningún cambio en nuestro comportamiento.

El segundo nivel de comunicación se puede ejem­plarizar con las “charlas de café”: se habla de te­mas de actualidad (políticos, deportivos, etc.) y aquí el interlocutor ya se implica más (se pone de manifiesto sus ideas políticas, etc.) pero todavía no se habla de sí mismo. Es una relación sin com­promiso y donde el contenido de la misma es la crisis económica, lo mal que juega el Real Madrid o lo bien que juega el Barcelona, o las aventuras de los famosos y famosillos. Es una charla de en­tretenimiento donde el objetivo principal es “pa­sar el rato”. También en estas “charlas de café” se pueden contar hechos personales pero con poca implicación emocional: relato de las últimas va­caciones o la última película que hemos visto.

…al exhibicionismo psicológico
En este tercer nivel de comunicación hay un salto cualitativo, pues ya no se habla de acontecimien­tos, sino que hablo de mí: mis preocupaciones, mis deseos, mis agobios, mis miedos y también mis proyectos. Esto se puede hacer de forma pri­vada (la relación terapéutica) o pública (en una tertulia de amigos o ante las cámaras de TV o en alguna revista de corazón). En este último su­puesto es lo que podemos llamar el exhibicio­nismo psicológico.

Etimológicamente exhibicionismo significa mos­trar, enseñar. Exhibirse, es mostrar al mundo lo que piensas y lo que sientes, posible­mente además por el beneficio crematístico que eso supone, por el placer mismo de ser mirado y sin ninguna pretensión de cambio (una clara dis­tinción con la relación terapéutica). El paradig­ma de esta forma de comunicación son los reality shows donde, para que estos se mantengan en un buen nivel de audiencia, también debe haber espectadores que sientan placer por fisgonear al otro. Con otra clara diferencia: los interlocutores de estos programas televisivos no son terapeutas sino que más bien ‘juegan’ a ser jueces o policías, con la única finalidad de aumentar la audiencia. Dos tipos de personalidades son proclives a este tipo de comunicación: las personalidades narci­sistas y las personalidades histriónicas.

El término narcisista en sentido coloquial se utili­za de forma peyorativa para indicar vanidad, pre­sunción o egocentrismo. Desde el punto de vista psicológico podemos afirmar que la personalidad narcisista se siente superior a los demás, tiene una creencia exagerada de su propio valer y no obstante puede ser extremadamente sensible al fracaso. Y si éste se produce es fácil que respon­da con agresividad o con una depresión. Junto a esto, el narcisista necesita la admiración de los demás para poder seguir… existiendo.

Todo ese comportamiento es pura fachada pues en realidad el narcisista parte de un concepto muy desvalorizado de sí mismo, que tiene que compensar con la admiración de los demás y por esto son manipuladores y egocéntricos en grado máximo. Los narcisistas están tan centrados en sí mismos que, incluso las situaciones más trági­cas o angustiosas de los demás, les parecen ni­mias comparadas con las suyas. El “yo más” es constante en sus vidas.

Por otra parte, las personas histriónicas (histéri­cas) están preocupadas por llamar la atención y ser el centro de cualquier situación. Son superfi­ciales, inestables emocionalmente y se dejan in­fluenciar por cualquier persona. Además son muy seductoras, pero difícilmente se implican emocio­nalmente. Buscan la admiración de los demás, pero huyen de todo compromiso. Su gran preocupación es su cuer­po y la imagen que dan a los demás. Lo podemos sintetizar con un dicho popular: “Quieren ser el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muer­to en el entierro”.

Tanto para las personas con rasgos narcisísticos como histéricos los medios de comunicación son altavoces de sus demandas de admiración y ca­riño de los demás, aunque para ello tengan que renunciar a su privacidad y a exponerse constan­temente a ser miradas.



…hasta la escucha terapéutica
Toda relación terapéutica es “un encuentro en profundidad”, que pretende cambiar al consul­tante. La cura se produce no por lo que se dice, ni cómo se dice, sino por la misma relación en sí. Lo evidente es que todo en­cuentro terapéutico deja huella (positiva o nega­tiva) en el consultante. Nunca nuestra acción de ayuda hacia otra persona es inocua. Aquí radi­ca la grandeza, y también el riesgo, de la acción terapéutica.


Toda persona que pide ayuda se encuentra en una encrucijada: desea cambiar (conseguir un gra­diente más de autoestima o de libertad), pero, al mismo tiempo se siente inclinada a permanecer encadenada a sus angustias y temores. Paradó­jicamente los dos aspectos son necesarios para iniciar una relación terapéutica. Si no se produ­ce la primera (el deseo de cambiar) no se pedirá ayuda; pero si no se da la segunda condición (la tendencia a permanecer atado a su angustia) no sería necesaria la psicoterapia.

La relación terapéutica tiene como finalidad fundamental facilitar el cambio. Un cambio que le posibilite elegir, desde la libertad. Es en este proceso de cambio donde el terapeu­ta debe actuar. No para transformar ni moldear a su imagen y semejanza al consultante, sino para descubrir su núcleo más sano e iluminar las alter­nativas posibles.






Así, pues, en la escucha terapéutica lo importan­te es la persona en su totalidad; en los reality shows lo importante es lo que se cuenta, el relato en sí mismo, sin preocuparse por el sujeto que lo vive; el terapeuta es un ayudador, no altavoz de la miseria ajena, y mucho menos juez o policía de las vivencias contadas: la “escucha curativa” se realiza en la intimidad, alejados de los focos de la publicidad y propaganda; y por último, el tera­peuta lo que pretende es intentar redefinir y re­estructurar la situación del cliente, para que sea feliz, y no sacar todos los trapos sucios del per­sonaje, para que de esta manera se incremente la audiencia.

Conclusión
El nivel más óptimo de comunicación es cuan­do transmitimos nuestros sentimientos y emo­ciones (no la hojarasca de las cosas que hemos hecho), pero también permitimos al otro que puedatransmitir sus penas y alegrías. Algunos autores lo han llamado “comunicación núcleo a núcleo”, que es la razón más sublime para desnudar al yo: ayudarme ayudando al otro. El prototipo es la relación de amistad o de pare­ja. Pero esto es otra historia que contaremos en otro momento