domingo, 2 de enero de 2011

Me he equivocado ¿y qué?

Actitud positiva frente al error!!!

Eso es lo que diferencia a las empresas de éxito de aquellas que no lo alcanzan. El error es inherente al ser humano. Entonces, ¿por qué no aprovechar esa cualidad para convertirlo en una ventaja competitiva?

Ya está bien de tapar los errores y, mucho más, de no reconocerlos, siquiera, como propios. El error va unido a la naturaleza humana desde que nacemos y si con el desarrollo personal nos vemos obligados a aprender cosas para evolucionar, por qué no aprovechamos la ventaja que nos ofrece la estrategia de prueba/error para enriquecer nuestra experiencia.

Esa es la idea que Rafael Galán y Javier Escudero vertebran en "El error positivo". Tambien habla sobre el tema John Maxwell en el libro “El Lado Positivo del Fracaso” donde el autor explica muy bien estos hábitos y como el convertir los fracasos en victorias futuras es fruto de tener una mentalidad y hábitos mentales diferentes a los que estamos acostumbrados a tener.

El punto de arranque es que tenemos que convivir con el error desde el mismo momento en que no somos máquinas perfectas. Existen dos caminos. Uno, hacia el precipicio, es tapar o negar los errores y el otro, el que dará resultados satisfactorios, el del error positivo.

Y si tenemos que convivir con la posibilidad de que adoptemos decisiones equivocadas, ¿por qué no sacarle provecho? ¿Cómo?

En el libro de Rafael Galán y Javier Escudero , los autores indican que es conveniente reconocer el error y después analizar para detectar sus causas. Esta estrategia nos permitirá visualizar diferentes formas de hacer las cosas y nos abrirá las puertas de posibles oportunidades que de otra forma no se nos hubieran planteado.

Un error que se oculta, con toda seguridad, volverá a suceder, y lo hará con mayor intensidad y dureza.

La literatura empresarial que ha abordado el tema del error se ha dedicado a destapar fracasos o a regocijarse en grandes historias de fracaso —con el mismo entusiasmo con el que se ha volcado en las historias de éxito—, sin reivindicar el valor de errar y en mostrar las lecciones que se han aprendido a partir de los errores que se han cometido. Y ahí es donde entra en juego el valor de una cultura empresarial que defienda el error positivo”, destacan Galán y Escudero.

Por otra parte, Maxwell nos deja en su libro frases como estas que deberían hacernos reflexionar. Para este autor el "FRACASO" realmente es:

  • Culpar a los demás en lugar de asumir la responsabilidad de nuestros actos.
  • Repetir los mismos errores en lugar de aprender de cada uno de ellos.
  • Esperar que nunca más se va a fracasar en un nuevo emprendimiento en lugar de reconocer que el fracaso es parte del progreso.
  • Esperar que se va a seguir fracasando cuando comienzas un emprendimiento en lugar de mantener una actitud positiva y optimista en un estado de convicción total de que conseguirás tus objetivos.
  • Aceptar ciegamente la tradición en lugar de desafiar las ideas infundadas.
  • Sentirse limitado por los errores del pasado en lugar de decidirse a arriesgarse por lo que se desea conseguir.
  • Pensar que soy un fracasado en lugar de creer que algo de lo que hicimos no funcionó.
  • Ceder en lugar de persistir

El fracaso es un condicionamiento psicológico por el cual creemos que deberíamos ser premiados cuando hacemos algo bien y castigados cuando cometemos algún error. El sistema educativo conduce a mantener estas creencias, al igual que la sociedad actual mediante las normas escritas y no escritas nos llevan a creer a pies juntillas esta creencia.


Recetas del éxito hay muchas, pero no existe ninguna que no tenga el error como ingrediente básico. Y son precisamente esos errores los que los hacen avanzar, los que les han convertido en lo que son: empresas de éxito, de distintos tamaños y con distinto impacto, en las que se puede ver identificado cualquiera.


Galán y Escudero alertan de que los emprendedores y empresarios españoles –con datos en la mano– son los que tienen mayor aversión a equivocarse y eso es una clara desventaja competitiva, porque frena o, en el mejor/peor caso, ralentiza la toma de decisiones y la asunción de riesgos.



“La aversión al error, el miedo a cometer fallos y a equivocarse, es una barrera efectiva para emprender. Así es en muchas sociedades y, en algunas, como la nuestra, aún más por motivos culturales” (Ignacio de la Vega, director del Centro Internacional de Creación de Empresas de la escuela de negocios Instituto de Empresa y del Global Entrepreneurship Monitor)

La experiencia demuestra que todas aquellas empresas que han alcanzado las mieles del éxito han tenido que superar, con mayor o menor crudeza, fallos, errores, fracasos… que, en lugar de debilitarlas, les han hecho más fuertes para afrontar nuevos retos, así lo indican Rafael Galán y Javier Escudero en su libro.
“No hay éxito sin error”



Esa es la mentalidad que todo emprendedor debe acuñarse a fuego en su mente para que la comisión de un error en su gestión no le haga dar pasos atrás, sino impulso para seguir adelante con ganas de probar e innovar

domingo, 26 de diciembre de 2010

Trata de ser feliz en el nuevo año que comienza- Coaching




Camina plácidamente en medio del ruido y de la prisa, y recuerda que la paz se genera en el silencio. Mientras puedas, sin humillarte, mantén buenas relaciones con todos.


Di la verdad tranquila y claramente, y escucha a los demás, incluso al más oscuro e ignorante, que también tiene algo que decir.


Evita a las personas vocingleras y agresivas, que turban la paz del espíritu. No te compares con los demás pues podrías volverte vanidoso o amargado, porque siempre habrá personas que sean mejores o peores que tú.


Disfruta con tus logros e incluso con tus proyectos. Pon todo tu interés en el trabajo por humilde que sea, es tu auténtica riqueza en los avatares de la vida. Ve con cautela en tus negocios, porque el mundo está lleno de acechanzas.


Pero no seas ciego a la virtud. Que en él hay muchas personas que luchan por alzar los ideales más altos, y por todas partes la vida está llena de heroísmo.


Sé tú mismo. Especialmente no finjas un aspecto que no sientes, ni seas pesimista respecto al amor, porque pese a toda aridez y desencanto es eterno como la hierba.


Acepta amablemente el consejo de los años, abandonando con una sonrisa los caprichos de la juventud. Fortalece el espíritu para que te sostenga en el caso de un repentino revés de la fortuna. Pero no te desesperes por males imaginarios, muchos temores nacen de la fatiga y de la soledad.


No te dejes dominar por una excesiva disciplina, Trátate con cariño. Tú eres una criatura del Universo, no menos importante que los árboles y las estrellas y tienes derecho a estar aquí. Y si esto no está claro para ti, no dudes que el Universo sigue el camino que debe.


Por lo tanto, mantente en paz con Dios, cualquiera que sea la forma en que lo concibas y cualesquiera que sean tus obras y aspiraciones, en la ruidosa confusión de la vida mantente en paz con el alma. A pesar de todas sus falsedades, sus duras tareas y sus sueños malogrados, el mundo es aún hermoso.


Sé prudente.

Trata de ser feliz.



Texto hallado en la Iglesia de San Pablo Baltimore en 1692

domingo, 12 de diciembre de 2010

Filosofia oriental



Había una vez un campesino chino, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo. Un día el hijo le dijo:


-¡Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo.
-¿Por qué le llamas desgracia? -respondió el padre - veremos lo que trae el tiempo...

A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.

-¡Padre, qué suerte! - exclamó esta vez el muchacho -
Nuestro caballo ha traído otro caballo.

-Por qué le llamas suerte? - repuso el padre - Veamos qué nos trae el tiempo.

En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo,y éste, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo.


El muchacho se quebró una pierna.

-¡Padre, qué desgracia! - exclamó ahora el muchacho -.
¡Me he quebrado la pierna!
Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:

-¿Por qué le llamas desgracia?
Veamos lo que trae el tiempo!

El muchacho no se convencía de la sino que gimoteaba en su cama.


Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.


El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

La moraleja de este antiguo consejo chino es que la vida da tantas vueltas, y es tan paradójico su desarrollo, que lo malo se hace bueno, y lo bueno, malo.


Lo mejor es esperar siempre el día de mañana, porque todo sucede con un propósito positivo para nuestras vidas.....