domingo, 6 de marzo de 2011

Pensamientos Positivos



BUSCAR EL LADO POSITIVO DE LAS COSAS


La negatividad o tendencia a ver el lado negativo de las cosas y la positividad o tendencia a ver el lado positivo de las mismas son actitudes ante la vida. Como actitudes que son, no cambian las condiciones de vida de las personas, no cambian la realidad.

Entonces, si las actitudes no cambian la situación que se está viviendo, ¿tiene alguna importancia si se tiene o no una actitud positiva ante la vida? La respuesta a esta pregunta puede verse reflejada en las palabras de una cuidadora:


"Hay un montón de cosas que marchan mal, pero también hay muchas cosas que marchan bien. He decidido hacer esfuerzos por hablar con la gente de las cosas que van bien, porque he descubierto que me siento mejor cuando hablo de lo bueno que cuando hablo de lo malo"


Buscar el lado positivo de las cosas hace sentirse mejor a las personas. La actitud de los cuidadores hacia la vida cuando deciden buscar el lado positivo de las cosas es completamente distinta a la actitud que tienen cuando se dejan llevar por la tendencia a ver sólo lo negativo.

Dado que la forma en que las personas piensan sobre algo determina el modo en que se sienten acerca de ello, pensar en lo positivo de las cosas hace surgir en las personas sentimientos de bienestar y les proporciona fuerza y energía para enfrentarse a las situaciones difíciles asociadas al cuidado de sus familiares mayores.

Puesto que fijarse en las cosas buenas y positivas de la vida es una actitud, como tal debe ser cultivada y trabajada. Al principio, la mayoría de los cuidadores que deciden potenciar en ellos una actitud positiva ante la vida se encuentran con dificultades y pueden incluso llegar a pensar que están intentando algo imposible. Pero la prueba de que es posible es que muchos cuidadores lo han conseguido.

Un ejemplo de actitud positiva ante la vida puede encontrarse, por ejemplo, en los cuidadores que se esfuerzan por fijarse en lo que todavía puede hacer su familiar, más que en las capacidades que ha perdido.
Estas personas disfrutan con más frecuencia de sentimientos positivos ( bienestar, alegría, esperanza...) y afrontan las tareas del cuidado con más ánimo y energía.


Una técnica sencilla que puede ayudar a los cuidadores a cultivar en ellos una actitud positiva ante la vida es anotar o hacer listas, periódicamente, de las cosas buenas y hermosas que tiene la vida. Por ejemplo escribir cada noche, antes de acostarse, las cosas buenas que el día les ha traído. Acciones como éstas constituyen estrategias adecuadas para los cuidadores que quieran entrenarse en mantener una actitud positiva ante la vida.

Las siguientes palabras de una cuidadora reflejan muy bien la actitud positiva ante la vida de la que se ha tratado en este punto:

"Hay veces que pienso que no quiero seguir viviendo. Pero entonces me hago pensar en mi nieto: ¡Qué niño más precioso y sensible! Y cómo le queremos todos, por lo maravilloso que es. Creo que es un don maravilloso que la vida me ha regalado. Cuando pienso en él, sé que nunca dejaré que los problemas del cuidado puedan conmigo!"

domingo, 27 de febrero de 2011

¿Buena suerte? no creo, perseverancia

¿Has pensado alguna vez que las personas que han pasado a la historia ha sido por su BUENA SUERTE o porque lo han tenido fácil en su vida? Más bien todo lo contrario, muchos han tenido que superar adversidades, y la clave de su éxito ha sido su perseverancia y seguir confiando en si mismos y en sus metas.
Fíjate en estos ejemplos:

Después de que Fred Astaire hiciera su primera prueba cinematográfica, en 1933, el informe del director de pruebas de la Metro Goldwyn Mayer dictaminaba: «¡Incapaz de actuar! ¡Ligeramente calvo! ¡Puede bailar un poco!». Astaire conservaba aquel informe sobre la chimenea de su casa en Beverly Hills.

A Sócrates lo acusaron de inmoralidad y de corromper a la juventud.

Cuando Peter J. Daniel estaba en cuarto grado de primaria, su maestra, Mrs. Phillips, le decía continuamente que no servía para nada, que era un fruto podrido y que jamás llegaría a ninguna parte. Peter siguió siendo totalmente analfabeto hasta los veintiséis años. Un amigo se quedaba toda la noche con él, leyéndole un ejemplar de Piensa y hazte rico. Ahora es el propietario de las esquinas donde solía pelear y acaba de publicar su último libro: Mrs. Phillips, you were wrong! (Señora Phillips, se equivocó).

A Louisa May Alcott, la autora de Mujercitas, su familia le aconsejaba que buscara trabajo como sirvienta o como costurera.

Beethoven era muy torpe con el violín y prefería tocar sus propias composiciones en vez de mejorar su técnica. Su maestro le decía que como compositor era un desastre.

Los padres del famoso cantante de ópera Enrico Caruso querían que fuera ingeniero. Su maestro le dijo que no tenía voz y que era incapaz de cantar.

Charles Darwin, el padre de la Teoría de la Evolución, abandonó la carrera de medicina y su padre solía decirle que no se interesaba por nada más que el tiro, los perros y la caza de ratones. En su autobiografía, Darwin escribe que todos sus maestros, lo mismo que su padre, lo consideraban un niño muy limitado, por debajo del estándar de normalidad intelectual.

Un editor de periódicos despidió a Walt Disney por falta de ideas. Además, Disney se vio varias veces en la bancarrota antes de fundar Disneylandia.

Los maestros de Thomas Edison decían que era demasiado estúpido para aprender nada.

Albert Einstein no habló hasta los cuatro años y no aprendió a leer hasta los siete. Su maestro lo describía como «mentalmente lento, asocial, está siempre navegando a la deriva por sus estúpidos sueños». Lo expulsaron del colegio y le negaron el ingreso en la Escuela Politécnica de Zurich.

Durante sus estudios, antes de graduarse, Louis Pasteur apenas fue un alumno mediocre y, de entre un grupo de veintidós alumnos, ocupó el decimoquinto lugar en química.

Los resultados de Isaac Newton en la escuela elemental fueron lamentables.
«Mi hijo es un idiota», decía el padre del escultor Rodin. Considerado el peor alumno de la escuela, Rodin fracasó en tres ocasiones antes de poder ingresar en la escuela de arte. Un tío suyo lo consideraba incapaz de recibir cualquier educación.

León Tolstoi, el autor de Guerra y paz, abandonó la universidad. De él se decía que no sólo no tenía capacidad, sino que no estaba dispuesto a aprender.

Henry Ford fracasó y fue a la quiebra en cinco ocasiones antes de conseguir, finalmente, el éxito.

Winston Churchill no aprobó el sexto grado. No llegó a ser primer ministro de Inglaterra hasta los sesenta y dos años, después de toda una vida de derrotas y reveses. Sus mayores logros los consiguió cuando ya había cumplido los sesenta y cinco años.

Hasta su publicación, en 1970, dieciocho editoriales rechazaron el manuscrito de Juan Salvador Gaviota, un relato de Richard Bach sobre una osada gaviota. En 1975 ya se habían vendido, sólo en los Estados Unidos, más de siete millones de ejemplares.

Richard Hooker trabajó durante siete años en M.A.S.H., una novela sobre la guerra en clave de humor, sólo para conseguir que la rechazaran veintiuna editoriales antes de su publicación. Inmediatamente se convirtió en un best seller que fue llevado al cine y convertido en serie de televisión con un gran éxito.

Jack Canfield y Mark V. Hansen

domingo, 20 de febrero de 2011

Las reglas para ser humano



1. Recibirás un cuerpo :Puede ser que te guste o que lo odies, pero será tuyo durante todo el tiempo que pases aquí.

2. Aprenderás lecciones: Estás anotado a tiempo completo en una escuela informal que se llama vida. Cada día que pases en ella tendrás oportunidad de aprender lecciones. Puede ser que las lecciones te gusten como que te parezca que no vienen al caso o que son estúpidas.

3. No hay errores, sólo lecciones: El crecimiento es un proceso de ensayo y error: la experimentación. Los experimentos fallidos son parte del proceso en igual medida que los que, en última instancia, funcionan.

4. Una lección se repite hasta que está aprendida: Cada lección se te presentará en diversas formas hasta que la hayas aprendido. Cuando eso suceda podrás pasar a la lección siguiente.

5. El aprendizaje no tiene fin: No hay en la vida ninguna parte que no contenga lecciones. Si estás vivo, aún te quedan lecciones que aprender.


6. «Allí» no es mejor que «aquí»: Cuando tu «allí» se ha convertido en un «aquí», simplemente habrás obtenido otro «allí» que te parecerá nuevamente mejor que «aquí».

7. Los demás no son más que espejos que te reflejan: No puedes amar ni odiar nada de otra persona a menos que refleje algo que tú amas u odias en ti mismo.

8. Lo que hagas de tu vida es cosa tuya: Tienes todas las herramientas y recursos que necesitas, lo que hagas con ellos es cosa tuya. La elección es tuya.

9. Tus respuestas están dentro de ti: Las respuestas a las cuestiones de la vida están dentro de ti. Sólo tienes que mirar, escuchar y confiar.

10. Te olvidarás de todo esto

11. Puedes recordarlo siempre que quieras